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Elecciones en Estados Unidos: el año de Joe Biden en imágenes

Thomas Kaplan

Joseph R. Biden Jr. comenzó su campaña presidencial de 2020 perdiendo y luego perdió un poco más. Pero, tras una remontada extraordinaria, reclamó el premio que se le había escapado en dos campañas presidenciales previas: la nominación del Partido Demócrata.

En la cúspide de una carrera que incluye dos mandatos como vicepresidente y 36 años en el Senado, Biden se enfrenta al presidente Trump en una contienda dominada por una pandemia mundial y un verano de disturbios por los asesinatos policiales de estadounidenses negros.

El año de Biden tuvo un comienzo difícil. En febrero, los habitantes de Iowa le propinaron su primer revés con un cuarto puesto en los caucus del estado, y las primarias de Nuevo Hampshire, celebradas una semana después, fueron peores. Terminó en quinto lugar y se marchó del estado antes de que llegaran los resultados.

El exvicepresidente y su equipo esperaban que su suerte comenzara a mejorar cuando los estados más diversos iniciaran sus elecciones. Nevada fue el siguiente evento electoral, y Biden terminó en un distante segundo lugar detrás de Bernie Sanders, el senador por Vermont.

Luego vino Carolina del Sur. Fue la primera contienda temprana en la que un gran número de votantes negros expresaron sus preferencias, y Biden contó con el respaldo de esos electores debido a su trabajo con el expresidente Barack Obama. También ganó el codiciado apoyo del demócrata más influyente del estado, el representante James E. Clyburn.

Cuando se anunciaron los resultados, había ganado con una enorme ventaja: sacó más del doble de votos que Sanders, su rival más cercano.

En las siguientes 48 horas, Biden recibió un gran impulso de sus antiguos competidores. Amy Klobuchar, senadora por Minnesota, y Pete Buttigieg, exalcalde de South Bend, Indiana, lo respaldaron, al igual que Beto O’Rourke, exrepresentante por Texas.

En el supermartes, Biden ganó 10 de 14 estados, incluidos algunos en los que nunca hizo campaña. Durante la semana siguiente, sus antiguos rivales siguieron congregándose en torno a su candidatura. Kamala Harris, senadora por California, y Cory Booker, senador por Nueva Jersey, respaldaron a Biden antes de las primarias de Michigan, que se celebraron una semana después.

El 10 de marzo, Biden viajó a Ohio, cuyas primarias estaban previstas para una semana después. Se suponía que iba a realizar un mitin en Cleveland, pero la pandemia de coronavirus estaba a punto de apoderarse de la nación y cerrar la campaña. El mitin de Biden fue cancelado.

No habría más eventos en el corto plazo. La pandemia acabó con la campaña entre Biden y su rival restante, Sanders, quien se retiró en abril.

Confinado en su casa de Delaware, Biden se adaptó a una campaña virtual, aunque no sin algunos problemas técnicos. Su equipo construyó un estudio de televisión improvisado en el sótano de su residencia, lo que le permitió realizar eventos virtuales y dar entrevistas mientras la pandemia se propagaba.

Biden reapareció el Día de los Caídos, colocando una ofrenda floral en un monumento a los veteranos en Wilmington, Delaware, y usando una mascarilla, en contraste con la manera en la que Trump se presentaba en público. La semana siguiente, se reunió con líderes comunitarios en una iglesia con feligresía predominantemente negra en Wilmington, luego de la muerte de George Floyd bajo custodia policial.

Biden retomó la campaña, a distancia.

Su equipo organizó eventos presenciales ocasionales en Delaware y en la vecina Pensilvania que se diseñaron tomando en cuenta la seguridad, con grandes círculos blancos en el suelo que aseguraban el distanciamiento social entre los reporteros que asistían.

Biden ha dicho que se considera como un “puente” para una nueva generación de líderes, y se comprometió a elegir a una mujer como su compañera de fórmula. Después de meses de suspenso, escogió a Harris, una exrival, para unirse a la boleta demócrata.

Aunque Harris atacó a Biden durante un debate de las primarias del Partido Demócrata, su incorporación se desarrolló sin problemas. Ella habló sobre su experiencia al trabajar con Beau, el difunto hijo de Biden, cuando eran fiscales generales estatales y evitó mencionar sus diferencias pasadas.

La pandemia cambió los planes para la Convención Nacional Demócrata en Milwaukee y obligó a que la mayoría de los procedimientos se hiciesen en línea.

Biden y Harris aceptaron sus nominaciones frente a reporteros que mantuvieron el distanciamiento social en un centro de eventos en Wilmington, muy lejos de la imágen que se esperaba: un escenario abarrotado. Durante la última noche de la convención, los seguidores se reunieron en sus carros como si estuvieran en un autocine, y el dúo de la nueva fórmula demócrata se les unió para ver una exhibición de fuegos artificiales.

En medio de las preocupaciones de algunos demócratas por su visibilidad, Biden comenzó a intensificar su campaña cerca del Día del Trabajo, aventurándose a realizar presentaciones en estados fuera de la región del Atlántico Medio. Una vez más, su campaña realizó eventos cuidadosamente organizados con distanciamiento social y uso de cubrebocas, un marcado contraste con las concurridas manifestaciones de Trump.

El primer debate suscitó grandes expectativas, y le presentó a Trump la oportunidad de cambiar el rumbo de una campaña que se estaba desarrollando a favor de Biden. También le dio visibilidad a Biden, después de que Trump pasó meses retratándolo como un anciano senil.

Sin embargo, el debate no es recordado por la actuación de Biden sino por las constantes interrupciones de Trump. Los votantes presenciaron un espectáculo lleno de ataques y con poca sustancia.

Durante esa semana se produjo otro acontecimiento sísmico: Trump dio positivo en una prueba de coronavirus. En dos semanas, se recuperó y regresó a la campaña con grandes eventos que desobedecían las recomendaciones de salud pública.

Biden mantuvo su enfoque. Hizo más visitas a los estados en disputa, pero se abstuvo de realizar eventos concurridos.

En las últimas semanas, Biden se convirtió en un pionero de un método que busca sustituir los eventos tradicionales durante la pandemia: los mítines de campaña en los autocines.

Rápidamente, sus discursos adquirieron una nueva banda sonora por el ruido de las bocinas de los coches que acompañaban los aplausos.

El fin de semana previo al día de las elecciones, Biden hizo campaña con el expresidente Barack Obama en Michigan, un estado que ganaron dos veces cuando formaban parte de la fórmula presidencial demócrata. Con el aumento de casos de coronavirus en muchos lugares, condenaron a Trump por su manejo de la pandemia.

Biden terminó su campaña de la misma manera en que la comenzó, presentándose como una figura unificadora que trabajará para reparar el daño infligido por la presidencia de Trump.

Thomas Kaplan es un reportero político radicado en Washington. Ha realizado coberturas sobre el Congreso, la campaña presidencial de 2016 y el gobierno del estado de Nueva York. @thomaskaplan

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